martes, 14 de agosto de 2012

Capítulo 24.

Ya es de día. El despertador, ha echo que me ponga en pié. No puedo soportar el dolor de cabeza que tengo, quizás la culpa de que me sienta así, sea el insomnio, las lágrimas... Me miro al espejo, tango el pelo alborotado, y los ojos morados. Nunca había tenido tantas ojeras. Mi madre entra en mi habitación, y tras ver mi aspecto, no me hace ningún interrogatorio intensivo, como el que me suele hacer cuando le digo que estoy enferma y no voy al instituto. Esta vez, una imagen vale más que mil palabras. De echo, las palabras sobran. Ella se va a trabajar, y mis hermanos a estudiar. No he pegado ojo en toda la noche, ni un minuto si quiera. Llevo desde la noche anterior sin dormir, y eso hace que, aunque yo no quiera, me quede dormida.
Me despierta mi madre a golpecitos en el hombro. Abro los ojos desconcertada aún. ¿Es de noche? Casi. He estado durmiendo todo el día. Mi madre me trae el teléfono de casa. Es Belén, dice. Cojo el teléfono y, tras unos saludos, unos ''Cómo estas?'' y demás, empieza a contarme. Se me había olvidado por un momento que ella esta tarde iba a ir a hablar con Alejandro, se me había olvidado que estaba castigada, que el estaba enfadado y dolido conmigo por culpa de Jenni. Y empieza a contarme, mientras yo guardo silencio, espectante.
- Pues verás... Ante todo, te lo digo, porque mereces toda la verdad, igual, si él está actuando así, no te merece... No se merece que llores más... En el camino a casa, he pensado mucho si contártelo todo al cien por cien, y he llegado a la conclusión de que sí, que lo debes saber todo... He bajado sola a Playa Azul, y lo primero con lo que me encontrado, ha sido a Alejandro sentado en las escaleras de la caseta con Jenni... Los he observado un poco sin que ellos me vieran, a ver si veía algo extraño, pero tranquila, porque no, ni se han tocado. Luego, al acercarme, cuando Jenni, me ha visto, ha bajado muy contenta a saludarme... Yo le he quitado la cara para que no me diera dos besos, y le he dicho que ya hablaríamos en privado. Luego, al mirar a Alex, tenía el semblante muerto, perdido, los ojos hinchados, se le notaba que había llorado bastante. La mirada triste, dolida... Le he dicho que si podía hablar con él en privado, pero me ha soltado un no rotundo, que por favor, si venía a hablar de ti, que me fuera, que no quería saber más del tema de lo que sabe. Yo le he insistido en que todo lo que le ha contado Jenni es mentira, que por favor, que me escuchara. Pero el me ha sonreído forzosamente, preguntandome que si era muy buena amiga tuya, haciéndome creer que, como somos amigas, yo te defendería con mentiras. He seguido insistiendo, pero nada, se ha empezado a poner nervioso, sus ojos empezaban a aguarse, y me ha pedido por favor que fuera. Clara, no he podido hacer nada, lo siento amiga. Pero sinceramente, creo, que, si tu hablas con él, te escuchará. Sé que lo has intentado y te ha colgado, pero si bajas, y os miráis a los ojos... Un tío no está así del mal por un capricho, el siente algo fuerte, lo he notado. Y si siente algo fuerte, debe darte la oportunidad de creerte...
Le cuelgo el teléfono sin aportar nada, seguramente, ella se habrá quedado piyada. Tras toda esa charla, no he dicho nada, solo he colgado, no me salían las palabras... Solo quería llorar. Soltar el nudo en la garganta que tenía. Y, cuando me sereno un poco... Me invento la escusa, de que Belén me había llamado para decirme que, pasado mañana, teníamos un exámen, que el profesor lo había dicho de sopetón, y que necesitaba estudiar con ella todo lo que habían dado en el dia de hoy.
- Pero Clara hija, que son casi las nueve de la noche. Y mírate la cara, estas fatal.
- Mamá, ese exámen es importante.
- Está bien, ve.
En otras circunstancias, me hubiera vuelto loca eligiendo lo que me pondría. Peinándome, y maquillándome. Pero mis fuerzas y mi ánimo, no me lo permiten. No me apetece. La media hora de camino se me pasa volada, voy sin pensar en nada. Llego. Y lo veo sentado en la orilla, con los puños incados en la arena, mirando la puesta de sol. Me acerco sigilosa, y me siento a su lado. No sé si habrá percatado de mi presencia o no, pero él, ni me mira, tiene sus ojos clavados en el horizonte. Es verdad, lo que me ha dicho Belén, los tiene cansados, agotados por el llanto. Dolido.
- Hola - me decido a decir -.
- Te dije que no vieras por aquí - dice sin mirarme -.
- Lo necesitaba .
- Clara, vete...
- No, sin que antes me expliques lo que esa te ha dicho.
- La verdad.
- ¿Y cómo sabes que es la verdad? ¿Cómo eres capaz de creertela a ella antes que a mi?
- Porque todo lo que me ha contado encaja.
- Dímelo por favor...
- Dice que yo soy solo una apuesta, que tu siempre te andas apostando a los chicos, con amigas, y que esta vez la apuesta había sido entre tu y Belén... Y un día, discutiendo con Jennifer, porque ha ella no le gustan estos juegos, le partiste el brazo, para que dejara de entrometerse... - una lágrima empieza a recorrerle el rostro, una tras otra... Pero llora en silencio -.
- Y te lo has creído - digo forzando una sonrisa irónica -.
- Siempre me creo la verdad.
- Pues esta vez te equivocas, Alejandro... La única verdad que te ha dicho, es que le partí el brazo. Y no lo hice por defenderme, lo hice por defender lo nuestro. Ella es la que siempre se pone en mitad de algún chico y yo. Y esta vez no lo consentí, no quise. Y ella, ha aprovechado la ocasión de que mi madre me ha castigado, porque descubrió que lo de que me quedé a dormir en casa de María era mentira.
- Ya...
- No puedo creerme que creas que esto es mentira. Joder... ¿Y por qué se supone, que te ha dicho que estaba casigada?
- No estas castigada, simplemente, como es una apuesta y ya has ganado, quieres darme largas, porque no estas segura de si me quieres echar algún polvo.
- Alex - digo sonriendo -.
- Que.
- Soy virgen. 
Se queda callado. Esta vez si me mira. Los dos sabemos que este no es el momento de demostrarlo, pero llegará. O eso creo. El me dice, que todabía no sabe si se fia de mi, que en el amor, le han echo mucho daño, y le cuesta mucho confiar en mí. Pero, al menos, consigo arrebatarle un abrazo, un abrazo sincero, estrecho, profundo... Y me voy, con una tímida sonrisa, y una lágrima, de felicidad, tal vez. Pero, cuando estoy casi saliendo de la cala...
- ¡Clara! ¡Clara! - dice corriendo hacia mí y gritándo -.
- Dime.
- No te vayas, estaba deseando escuchar una escusa, no puedo evitar creerte - dice jadeante -, quédate a dormir por favor.
La escusa que me pone, es que es de noche ya. Y que, una vez me llevé un susto, y suerte que fue en esta playa, y estaba él. Pero no quiere que me pase nada en el camino. Y, tras meterle una trola a mi madre, diciéndole que me quedo en casa de María a dormir, y esta creerselo, llega la reconciliacion entre Alex y yo. Dulce reconciliación...

4 comentarios:

  1. Aaay que bien!! Si es que Jennifer es una estupida!! Que mal me cae y que mentirosa es!! Madre mia...
    Me gusta mucho tu historia! A ver si te Puedes pasar por mi blog: www.narrandofantasias.blogspot.com
    Un beso

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Siguelaa!! Hay más capítulos?? Cuando subes más?? :( Quiero saber que pasa! Un beso ^^

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    1. Hola (: Perdón por el retraso.. ya voy a empezar a subir como loca!! Un besiito!

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